Cómo pensamos

El diseño no empieza en la computadora.

Empieza en una conversación sobre tu negocio, sigue en bocetos a mano, se pone a prueba con materiales sobre la mesa y solo entonces se convierte en un plano. Así trabajamos, y así se ve.

El boceto

Las ideas se dibujan a mano primero.

El boceto es rápido, barato y honesto: permite equivocarse temprano, comparar caminos y descartar sin dolor. Cuando una idea sobrevive al papel, entonces merece un plano.

FOTOGRAFÍA: bocetos a mano sobre el escritorio del estudio, trazos de opciones descartadas visibles, lápiz y escalímetro.
FOTOGRAFÍA: pruebas de materiales en proceso, muestras de acabado sobre madera real, etiquetas con fechas y notas.

La prueba

Los materiales se prueban, no se suponen.

Antes de especificar un acabado lo sometemos al uso que va a recibir: derrames, rayones, limpieza con los químicos que usará tu equipo. El material que falla en el taller no llega a tu proyecto.

Criterios de decisión

Cuando hay que elegir, elegimos con estos cuatro criterios.

Operación

¿La pieza ayuda al negocio a funcionar o solo se ve bien en la foto? La operación gana siempre.

Durabilidad

¿Cómo se verá después de dos años de uso real? Diseñamos para el año dos, no para el día de la inauguración.

Fabricabilidad

¿Podemos construirlo con precisión y en tiempo? Si la respuesta es no, la idea se rediseña antes de prometerse.

Presupuesto

¿Cada peso está donde el cliente lo percibe? El dinero se invierte en lo que se toca y se usa, no en lo que se esconde.

Siguiente paso

Así pensaríamos tu proyecto.

Si esta forma de trabajar te hace sentido, la sesión de diagnóstico es el lugar para comprobarlo.

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